15 enero 2012

Un poema de António Osório


Como una paloma de Piazzale Michelangelo
vuelo, calle a calle, por el cielo de Florencia.
Busco llegar al tejado,
a la casa destruida de tus padres.
Flotan en el aire restos, que inhalo,
de amor y angustia. Flota en el Arno
tu última lágrima, confundida
con la materia del río. Llego al punto
más alto del Campanile de Giotto y oigo
las campanas que recorren Fiésole, las colinas
y las alquerías. Leonardo
compraba en el Mercato di San Lorenzo
aves a las que daba, de nuevo, alas.
Ahora soy yo quien vuela, amando en tu nombre
y el mío su triste y soberbia
alma, me poso en el Battistero
porque sé que aquí Dante fue bautizado
y en Orsanmichele defeco en la cabeza de San Giorgio
tocando el bronce que poseyó la mano de Donatello.
Oh cosas ocres, de azafrán, ennegrecidas,
que sobrevuelo buscando pedazos de pan
que transeúntes generosos ofrecen.
A la espera de que una persiana se abra
y encuentre, Madre, un rostro que me recuerde el tuyo
y esa mano me alimente.
  
(António Osório, A Ignorância da Morte, edición del autor, Lisboa, 1978)
Traducción: Luis María Marina

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