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18 septiembre 2009

Buñueladas (iii)

Al hablar de la Guerra Civil, cuenta Buñuel la historia de un tal García, quien valiéndose de su presunta condición de socialista, robó, mató y violó en el Madrid republicano al frente de la Brigada del amanecer. Mientras trabajaba en la Embajada de la República en París, Buñuel se enteró de que García, con identidad falsa y buena parte del botín de sus robos, pretendía huir a Sudamérica, y no dudó en comunicarlo, a través del Embajador, a las autoridades franquistas. Cuando el barco que lo transportaba hizo escala en Santa Cruz de Tenerife, controlada por los franquistas, García fue detenido, y más tarde ahorcado en Sevilla.

 

Leo en otra parte que el tal García murió renegando del socialismo, dando vivas a Cristo y pidiendo la misericordia de Dios.

01 septiembre 2009

El difunto Matías Pascal (y iv)

De vuelta a su pueblo, lo primero que hace Matías Pascal es ir a ver su supuesta tumba, sobre la que han esculpido una lápida con la leyenda: “hecha elección entre la vida y la muerte, aquí reposa Matías Pascal”. Hecha elección entre la vida y la muerte. ¿Acaso nos cabe otra elección?

El difunto Matías Pascal (iii)

Pero, en el fondo de Adriano Meis sigue habitando Matías Pascal. Cuando, Adriano se enfrenta de nuevo a la posibilidad del amor es Matías quien habla para decir: “¿acaso podía contarle la verdad, esa verdad que mí mismo me parecía algo increíble, algo así como un cuento chino, como un sueño absurdo?”. ¿Y qué vida no lo es?

El difunto Matías Pascal (ii)

Tras comprobar en el casino que ahora el azar sopla a su favor, Matías se convierte en otro, en su heterónimo. Y crear una vida nueva (una tarea que siempre nos ha parecido divina) en el fondo no le cuesta tanto. Buscar un nombre (Adriano Meis), inventar un pasado (unos cuantos nombres, unas pocas fechas, algunos lugares) y echarse a vivir. Algo que fácilmente cualquiera de nosotros es capaz de hacer en un trayecto de tren.

El difunto Matías Pascal (i)

Matías Pascal, rico heredero arruinado tras la muerte de su padre por la codicia de un administrador insaciable, víctima del azar de un matrimonio desastroso, cornudo y apaleado, es un buen día dado por muerto. Matías lee la noticia de su muerte en un periódico y decide aprovechar la ocasión para cambiar de vida. ¡Ja! Ahora no volverá a repetir los errores del pasado. En el horizonte, una hoja en blanco en la que escribirá sólo aquello que realmente desee, sin ataduras, sin compromisos. “Cuidaré bien de esta nueva libertad que ahora tengo. Poco a poco iré dándome una nueva educación, de manera que, al final, pueda decir que no sólo he vivido dos vidas, sino que he sido dos hombres”.

26 julio 2009

Ripstein en Lecumberri

A un preso le comunican su condena: 10 años y seis meses. El preso responde (¿al funcionario?, ¿a la cámara?, ¿al destino?): "Muchas gracias. Con permiso".