13 noviembre 2015
Del Paso, Cervantes
01 noviembre 2015
Una muerte sin fin
La muerte acecha donde menos se la espera. Aquí, en su figura más burlona, ocupa el espacio vacío que corresponde a Muerte sin fin en esta fila, que bien podría ser parte de un canon de la poesía mexicana de los últimos ciento cincuenta años. Y "sonríe desde sus claros huecos, en nuestras propias frases despobladas".
26 septiembre 2015
Hugo Gutiérrez Vega (1934-2015)
05 abril 2014
Julio Torri
1
27 enero 2014
José Emilio
Esta mañana me decían desde México que José Emilio Pacheco se había ido a escribir a la otra trinchera. Me vino inmediatamente a la cabeza la última vez que lo vi, hace ya sus buenos cuatro años. Comimos en un restaurantito de la Condesa. Recuerdo que hablamos profusamente del General Prim. Quiero decir, habló José Emilio. Yo, atónito (suponía que íbamos a conversar de poesía, quizás de su obra), oí cómo disertaba apasionadamente durante cuarenta y cinco minutos, que a mí se me pasaron en un santiamén, sobre el león liberal de Reus y, en particular, sobre su participación en aquella poco gloriosa intervención tripartita que acabó instalando aquel extravagante Imperio de Maximiliano de Austria en México. Una intervención en la que Prim tenía intereses contantes y sonantes: había casado con Francisca Agüero y González, huérfana de un “peninsular” con prósperos negocios en México (ferrocarriles, minas), y por tanto su familia política era una de las afectadas directamente por la suspensión del pago de la deuda decretada por Benito Juárez, y que, al menos sobre el papel, fue el argumento empleado para justificar la intervención franco-anglo-española. Creo que lo que más fascinaba a Pacheco del “affaire Prim” era justamente cómo la Historia, al menos la que se construye en las academias, busca borrar las motivaciones de los individuos que cambiaron su curso, como si tales motivaciones fuesen impuras por comparación con las grandes palabras rituales que todo lo justifican: economía, política, sociedad. Una conclusión, por cierto, que mucho tiene que ver con una cierta veta de su poesía, que opera diseccionando los grandes conceptos con que nos han enseñado a pensar para colocar, en el interior vacío de cada uno de ellos, el corazón batiente del hombre.28 diciembre 2013
Cuando la nieve caiga en el Mediterráneo
El cultural del periódico mexicano La Jornada publicó el pasado domingo la reseña que firmo (se puede consultar aquí) de uno de los mejores libros de poesía que he leído en este 2013 que acaba. El que supone el estreno poético, largamente madurado, de mi amiga del alma Karla Olvera. Un libro con cuya lectura me despedí de México, hace ya camino de cuatro años, y que ahora me devuelve, renovado, el México de Karla, que habita -paradoja soberbia de la poesía- a orillas del Mediterráneo. 07 diciembre 2013
Centro
03 febrero 2013
Y dos (reseñas) de “Limo y luz”
Un extranjero mexicano
Antonio Soria
Español de nacimiento, el autor de las crónicas-ensayos que integran este volumen debe ser consciente –muchas de sus líneas así lo sugieren o francamente lo confirman– de su pertenencia a un grupo de autores ecléctico por partida múltiple: en lo profesional y en lo cronológico, para empezar pero, grupo al fin, unificados por dos gestos del espíritu, el primero de ellos causa y el segundo consecuencia.A ese conjunto pertenecen lo mismo Bernal Díaz del Castillo que Alexander von Humboldt, y quien se sobresalte ante la mención de nombres así de inalcanzables descubrirá, cuando se interne en este Limo y luz, que sin lugar a dudas su autor comparte con aquéllos ese primer gesto espiritual antes mencionado, consistente en el deslumbramiento, el enamoramiento, la fascinación genuinas que en ellos ha provocado, para el primero, la Gran México-Tenochtitlan, y para el segundo “la muy noble y leal Ciudad de México”, dicho sea precisamente con las fórmulas aquí más adecuadas. Que comparte, como no podría ser más obvio, el segundo gesto-consecuencia, es decir, el impulso, la necesidad, el placer de dar cuenta de tal cautivación, y hacer que conste por escrito…
…. ¿Cómo definir esta nueva obra de Luis Marina? No sé yo como catalogarla. ¿Es de nuevo un libro poético? Claro que sí. ¿Y de literatura de viajes? También. ¿Tiene algo de novela? Algo, no: casi todo. Imagínense entonces, si perdido anda el crítico, cómo de perdidos deambularán los demás lectores, alucinados entre los muros de este laberinto magistral que Luis Marina ha ido levantado con calma y sabiduría a lo largo de las páginas. Uno se pregunta si no será que, en efecto, siendo la ciudad de México tan propensa no ya a la confusión sino al más profundo galimatías urbano, la forma narrativa que mejor se adapta a sus perfiles es la que lejos de esclarecer confunde todavía más. El incauto lector se convierte así en viajero desorientado por las plazuelas, avenidas y cerros de México. Qué más quisiera el pobre, sin nunca conseguirlo, que seguir los pasos de un narrador del que sabemos poco más que es extranjero. El viaje que inicia al abrir el libro le lanza hacia terrenos que siempre le serán desconocidos, por mucho que antes haya caminado por las calles de una ciudad como México, que según advierte el extranjero, está preñada de muerte, desde el Zócalo, biombo apaisado, gran teatro del mundo, hasta Chimalhuacán, extremo oriente de la urbe desmedida, donde dignidad y privación son casi sinónimos...
28 diciembre 2012
Exvotos (ii)
17 marzo 2012
Tario, en Babelia y ABCD
24 noviembre 2011
Cabañas para pensar: una asociación de ideas que desemboca en el Dr. Atl
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| Paisaje con el Iztaccíhuatl , 1932 |
23 noviembre 2011
22 diciembre 2010
08 diciembre 2010
En Madrid como en México
Unos pocos días en Madrid dan para mucho. También para seguir buscando el alma de México. Como antes lo hicieron, a vuela memoria, Ruiz de Alarcón, Nervo, Reyes, Paz y Martín Luis Guzmán; Rivera, Alfaro Siqueiros y el Dr. Atl, …
“Once the dust of Mexico settled on your heart, you have no rest in any other land” reza, según Anita Brenner, el dicho popular que uno no ha oído nunca, pero que hace suyo, y repite, asintiendo, para sus adentros: “Once the dust …”.
Primera parada: la luz. La alquimia de estos amaneceres fríos del primer invierno, los mejores días de la meseta castellana, someten la luz a un extraño proceso de rarefacción que casi la vuelve transparente. Vislumbra entonces, como un regalo demorado de la memoria, aquella luz, la de la región media, la más transparente, del aire.
Segunda parada: sede del Cervantes en la calle Alcalá. Disfruta ojeando a través de los vidrios cada uno de los títulos de la espléndida exposición México Ilustrado: libros, revistas y carteles, 1920 – 1950. Se exhiben ahí todos los libros que uno ha estado buscando durante cuatro años por los lances de la ciudad de México y que, antes que él, han buscado, con más éxito, los hermanos Reverté, bibliófilos y directores de la editorial RM, mexicanos y españoles de ida y vuelta, empeñados en que podamos leer en sus páginas a Rulfo, y ver en sus obras a Posada, a Barragán, a Covarrubias, a Revueltas, al propio Rulfo (sus fotografías oaxaqueñas).
Tercera parada: comida y conversación con Lino y Martín, amigos que de manera directa o indirecta México nos ha heredado. Primero en un restaurantito de hospitalidad asturiana en Antón Martín, calle Verónica. Más tarde en Vaso Roto, editorial que va y viene entre México y España de las manos y el buen criterio editorial de Martín López-Vega y Jeanette Clarion. Discutimos sobre la universalidad de López Velarde, como antes hemos discutido sobre la particularidad de Pessoa. Y decidimos posponer el desacuerdo, en el que somos gozosos, hasta nuevo aviso.
Cuarta y última parada: Martín y Lino me encaminan a La Central del Reina Sofía que, en estos cuatro años de ausencia, se ha convertido en espacio mítico. En uno de las mesas de la sección de arte te observa con sus ilustraciones de portada abiertas como ojos The sun, the idea & Story without words, de Frans Masereel. En las páginas de las tres novelas en imágenes que tanto influyen en la gráfica mexicana contemporánea se cierra el círculo de estos días. Un bucle que nos resistimos a abandonar. En Madrid como en México: en México como en Madrid.
07 diciembre 2009
Por si alguien viene a buscarla
La cita de Lucas, que casi pasa desapercibida, no deja de ser inquietante en la tumba de un mortal.
Foto tomada hoy (6 de diciembre de 2009) en la catedral de Cuernavaca
04 diciembre 2009
Exvotos (i)
29 noviembre 2009
Manuel Maucci
En mi soberbia ignorancia me topo con este nombre, e intento ver algo de luz en una biografía bastante oscura. Emanuelle Maucci nació probablemente en Mulazzo, un comune del norte de la Toscana, en torno a 1850. Parece que vendió libros por cuenta ajena antes de emigrar a Argentina en 1872. En Buenos Aires y más tarde en México es librero y editor. En 1892, con una amplia experiencia ya en el mundo del libro, se establece en Barcelona.
Maucci crea la primera editorial moderna de ámbito realmente hispanoamericano. Sus ediciones son baratas, de formato reducido. En 1902 vende un millón de ejemplares de su colección de libros de una peseta. De ellos, sólo una tercera parte se distribuye en España, mientas que los dos tercios restantes se venden en América y Filipinas.
Buena parte de su catálogo son traducciones. Franceses; Chateubriand, Balzac, Renan, Dumas, Flaubert, Gautier, Hugo, Lamartine, Zola. Rusos. Tolstoi, Gorki, Turgueniev, Dostoievski. Ingleses: Milton, Stevenson, Dickens. Entre los de lengua española: Clarín. Y, claro, los hispanoamericanos: Darío, Juan de Dios Peza, los “parnasos” nacionales.
También, curiosidades como Último y completo alivio del párroco (en 5 volúmenes) compartiendo catálogo con Las Heregías (con aprobación eclesiástica, 4 tomos). O la obra de Vicente López Casañ Conocimientos para la vida privada en dos series (veinte volúmenes), y que incluía títulos como: “La prostitución”, “Secretos del lecho conyugal”, “Onanismo”, “Los vicios solitarios” (aparte del de Onán, se entiende), “El amor lesbio”, “Costumbres y vicios sexuales de todos los países”, “Higiene del Matrimonio”, “Enfermedades secretas”, “La Calipedia moderna o la procreación a voluntad”.
A la muerte de su hermano Manuel en 1936, Juan Bautista Maucci escribe el mejor epitafio refiriéndose a la obra de la Casa Editorial: “la edición modesta, económica, que adquiere presuroso, apenas puesta a la venta, el humilde hijo del pueblo para satisfacer sus legítimos anhelos de cultura”.
26 noviembre 2009
Biblioteca del niño mexicano, Frías y Posada
En 1900, Frías escribió los 110 títulos (16 páginas cada uno) de la “Biblioteca del niño mexicano”, que ilustraría José Guadalupe Posada. Aquí dejo dos de las más bellas ilustraciones de Posada: la del cuadernillo dedicado a La noche triste y la que abre la legendaria historia de los dos volcanes mágicos de México, el Popo y el Izta. La colección fue un encargo de la Casa Editorial de los Hermanos Maucci,
05 septiembre 2009
Buñueladas (i)
Un hombre entra en el número 39 de una calle y pregunta por Sánchez. El portero le dice que allí no vive ningún Sánchez, pero que, por si acaso, pregunte en el número 41. Pregunta al portero del 41 y éste le contesta que, sin duda, el portero del 39 se ha equivocado, ya que le suena haber oído que Sánchez vive en el 39. El hombre vuelve al 39 e interroga de nuevo al portero. “Espere un momento”, le contesta el portero, mientras se dirige a una habitación contigua. Al momento, vuelve con una pistola en la mano y le descerraja varios tiros a quemarropa. El reportero tituló la crónica: “Lo mata por preguntón”.
26 agosto 2009
A la salida del supermercado
Una anciana de rasgos indios hurga en un cubo de basura. Piensas que busca comida y te quedas, embobado, como un idiota, observándola. La mujer, al percatarse de tu mirada, huye, avergonzada.


