26 septiembre 2015
Hugo Gutiérrez Vega (1934-2015)
23 febrero 2015
"Dispersa sed", una antología de António Ramos Rosa
29 diciembre 2014
Mucho Júdice
24 diciembre 2014
"Segunda elegía de Londres", de Alberto de Lacerda
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| Portada de Elegías de Londres (1987), en la edición de la Imprensa Nacional- Casa da Moeda, sobre dibujo de Paula Rego. |
19 diciembre 2014
Daniel Faria
04 noviembre 2014
Nueve poemas a Sofía
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| © Felicienne Marboeuf |
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| © Felicienne Marboeuf |
31 octubre 2014
Leyendo "Materia de las nubes"
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| Vista del Tejo desde la Rocha do Conde de Óbidos (c. 1900) |
Licenciado en Derecho y diplomático de carrera, Marina (Cáceres, 1978) estuvo representando a España en México (ver sus obras Lo que los dioses aman, 2008 y Limo y luz. Estampas luminosas de la ciudad de México, 2012). Lo hace ahora en Portugal (ha traducido y antologado al poeta luso Alberto de Lacerda en el libro El encantamiento, 2012). Materia de las nubes, auténtica fusión de géneros, está escrito en prosa poética, con atrevidas innovaciones (sobre todo, en lo referente a la construcción de neologismos; eliminación de las mayúsculas; algún caligrama; uso mínimo de la puntuación y la mezcla de idiomas: castellano, inglés, portugués, italiano). Es un cálido homenaje lírico a a Lisboa, donde tanto abundan los lugares que reclaman el tributo de un poema. Digamos rochadocondedeóbidos, paláciogalveias, jardimbotánico o miradordagraça, como escribe Marina los nombres de los sitios que componen las cuatro partes de su obra. Y es que, ciertamente, "Lisboa és un pretext de meditacions permanents", según dijese en su día el catalán Josep Plà y repitiera nuestro Ángel Campos. M.P.L.
23 octubre 2014
"El fruto de la gramática", nuevos poemas de Nuno Júdice
Cada nuevo libro de poemas de Nuno Júdice es motivo de celebración, una promesa de verdadera poesía. El más reciente se titula O fruto da gramática (El fruto de la gramática), y acaba de publicarlo la Dom Quixote. Aquí quedan tres de sus poemas, en los que Júdice vuelve, con aire nuevo, a algunos de los asuntos que nunca ha llegado a abandonar.
QUÉ ES LA POESÍA
Es posible que este poema no sea
un poema. De hecho, aunque escrito en verso,
con cesuras que están en el lugar en que
deben, unas, y donde no deben, otras,
y a pesar del ritmo que sigue algunas de las reglas
propias de un discurso con marcas musicales,
que produce el placer de la armonía de vocales
y consonantes para los oídos más atentos, este
poema puede, en la consideración de algunos,
no ser un poema, o no formar parte
de aquello a que se da el nombre de poesía. Una frase
más larga de lo habitual, en vez del discurso
equilibrado y acorde con los hábitos
de la dicción; o un raciocinio que nace de una discusión
técnica sobre las reglas que el poeta debería
seguir para llegar a su objetivo; he aquí
dos motivos más que suficientes para que se diga
que este poema no es tal. No obstante, otros pueden
traer argumentos más profundos: que falta aquí
una trascendencia, un sublime, un contacto
con lo divino. Estos son los clásicos. O que
no se siente la presencia de una inspiración de carne
y hueso, de la piel tersa de aquella que se aproxima, sin
que aún podamos verla, y que nos dice al oído la palabra
de amor: son los románticos. O incluso que nada de este
debería tener un sentido, y que las imágenes tendrían
que ir las unas contra las otras en la bolsa de la estrofa: son
los modernos.
Dejo que discutan los unos con los otros, intercambiando
sus argumentos y sus ambiciones, y espero a que
me digas que este poema que todo apartó cuando
llegaste a mi lado, es un poema; y si me lo dices,
sabré entonces que es tuyo este poema, y el resto
que quede para quien cree saber qué es,
o no es, la poesía.
NUEVO TRATADO DE BOTÁNICA
Cuando encuentro en un libro nombres de árboles, de flores,
de cualquier planta que no conozco, no voy a los tratados
de botánica a ver la imagen natural con la respectiva
descripción. Me basta con imaginarlas, aunque pinte de azul
flores que son blancas en la realidad, o vea hojas largas
en un árbol de hojas pequeñas, y descubra raíces
profundas en un arbusto que se arranca simplemente con la mano. De hecho,
la vegetación poética va a encontrar en los nombres de las plantas
su verdadera naturaleza. El nenúfar se transforma
en una planta aérea, como una gran nube que pasa
por el cielo de la memoria; y los lirios son como cardúmenes
que huyen por entre los versos, dejando un rastro
de violín a su paso. Necesitaría una estrofa
grande como un invernadero para cultivar lo que solo
crece en la tierra de las palabras; y cuando llegase
la primavera, aunque esta no fuese más que
el lugar común de la poesía lírica, la vestiría con
el amarillo de los abetos, el morado de las espigas y el rojo
sangre de las violetas. Caminaría bajo la melancolía
de los pinos, y oiría cantar a los pájaros en las copas
frondosas de una palmera. ¿Y la ciencia, me preguntais?
En el poema, respondo, la única ciencia es la realidad
que las imágenes inventan; y cuando miro hacia
el campo, por la ventanilla del automóvil, no quiero saber
qué árboles son aquellos, ni cuál el color de sus flores.
RECUERDOS DE VIAJE
En los hoteles de provincias, las ventanas
cerradas a la calle y abiertas a
oscuros zaguanes, había siempre una biblia
en la mesa de cabecera. Parecía que sus hojas,
atadas por una goma, no habían sido
nunca abiertas; y el polvo de la capa nos ensuciaría
los dedos si llegásemos a tocarla. No sé
qué había dentro de esas biblias; y
si nunca las abrí fue para no encontrar
unas líneas que alguien habría escrito contando
su soledad, un subrayado en que se intenta
dar una respuesta al miedo a la muerte, o
un simple punto de interrogación en la frase
oscura del profeta, como si el destino
de lo sagrado fuese representar el misterio. Pero
nunca me acerqué esas biblias al oído, para
que me contasen lo que habían oído en las noches
de una habitación sombría de un hotel
de provincias, las ventanas abiertas
al zaguán donde gritos y gemidos
de amor se habían perdido, y sordas confesiones
todavía fluctúan en un limbo
de antiguas existencias.
30 marzo 2014
Materia de las nubes
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| fig. 1 (Foto de Karla Olvera) |
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| fig. 2 (Foto de Karla Olvera) |
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| fig. 3 (Foto de Karla Olvera) |
11 febrero 2014
paláciogalveias / materia de las nubes
27 enero 2014
José Emilio
Esta mañana me decían desde México que José Emilio Pacheco se había ido a escribir a la otra trinchera. Me vino inmediatamente a la cabeza la última vez que lo vi, hace ya sus buenos cuatro años. Comimos en un restaurantito de la Condesa. Recuerdo que hablamos profusamente del General Prim. Quiero decir, habló José Emilio. Yo, atónito (suponía que íbamos a conversar de poesía, quizás de su obra), oí cómo disertaba apasionadamente durante cuarenta y cinco minutos, que a mí se me pasaron en un santiamén, sobre el león liberal de Reus y, en particular, sobre su participación en aquella poco gloriosa intervención tripartita que acabó instalando aquel extravagante Imperio de Maximiliano de Austria en México. Una intervención en la que Prim tenía intereses contantes y sonantes: había casado con Francisca Agüero y González, huérfana de un “peninsular” con prósperos negocios en México (ferrocarriles, minas), y por tanto su familia política era una de las afectadas directamente por la suspensión del pago de la deuda decretada por Benito Juárez, y que, al menos sobre el papel, fue el argumento empleado para justificar la intervención franco-anglo-española. Creo que lo que más fascinaba a Pacheco del “affaire Prim” era justamente cómo la Historia, al menos la que se construye en las academias, busca borrar las motivaciones de los individuos que cambiaron su curso, como si tales motivaciones fuesen impuras por comparación con las grandes palabras rituales que todo lo justifican: economía, política, sociedad. Una conclusión, por cierto, que mucho tiene que ver con una cierta veta de su poesía, que opera diseccionando los grandes conceptos con que nos han enseñado a pensar para colocar, en el interior vacío de cada uno de ellos, el corazón batiente del hombre.28 diciembre 2013
Cuando la nieve caiga en el Mediterráneo
El cultural del periódico mexicano La Jornada publicó el pasado domingo la reseña que firmo (se puede consultar aquí) de uno de los mejores libros de poesía que he leído en este 2013 que acaba. El que supone el estreno poético, largamente madurado, de mi amiga del alma Karla Olvera. Un libro con cuya lectura me despedí de México, hace ya camino de cuatro años, y que ahora me devuelve, renovado, el México de Karla, que habita -paradoja soberbia de la poesía- a orillas del Mediterráneo. 10 diciembre 2009
Orphéu, número 2, poemas de Violante de Cysneiros
*N. B.*--Llegaron a la Redacción estos bellos poemas, obra de un ingenio anónimo y doliente. Los publicamos, pues de eso son dignos, sin importarnos la personalidad vital de donde emanen. Toda obra de arte es su propia justificación.
Orpheu.
A ÁLVARO DE CAMPOS, EL MAESTRO.
En la noche negra y antigua
Sólo la luz del Pharol:
Ora rubia, color de sol
Ora bermeja, enemiga.
En el seno negro y profundo
De la lóbrega noche durmiendo
El Pharol es Otro Mundo
Ya llorando, ya riendo.
En la noche negra, al final,
Todo a ella se limita:
¡Sólo el pharol es real!
La oscuridad no tiene fin
¡Oh, sensación infinita
-Soy ya sólo Pharol de Mí!
Junio, 1915
* * * * *
Toda mi alma se prende
En aquella forma de gracia;
Mas no en la forma viva,
Mas sí en la Línea que pasa.
Toda mi Alma se prende,
Bate las Alas – no se alza
Es como sombra distante
De aquella Línea que pasa.
La vida es apenas Espacio
Que va de la propia Línea
A su sombra en un solo trazo.
Cuando la Muerte sea vecina
Fundidas en el mismo Espacio
Será todo una Línea.
Junio, 1915
AL SR. FERNANDO PESSOA
Nada en Mí es necesario
Ni siquiera lo que fue soñado
Oh, cuentas de mi rosario
De un sueño nunca acabado.
Toda está hecho de Mí…
Sólo mi lejano pasado
Es como un sueño sin fin
Que el Otro ha ya soñado.
Cruzo mis brazos. No hablo.
Oigo una voz dolorida
Dentro de Mí evocarlo.
¡Marinero! ¡Isla Perdida!
Y lo que siento al soñarlo
Es la verdad de la vida.
13 octubre 2009
Fragmento de “Le jet d’eau”
Siempre me ha parecido que “Le jet d’eau” contiene algunos de los versos más perfectos que he leído en francés.
“Oú sont Raynal Billy Dalize”
“Oú est Cremnitz qui s’engagea”
“Peut-etre sont-ils morts dejá”
No sé si en ello tendrá algo que ver el hecho de que el librito en que los aprendí de memoria, los caligramas de Gallimard, lo había comprado en la FNAC de Rennes, con quince años, cuando todo era nuevo. Todavía lo atesoro, en la balda secreta de mi biblioteca, a la que sólo tienen acceso los libros que me conocen demasiado bien. Casi no los leo.
07 septiembre 2009
Un poema de Sá-Carneiro
FIN
- Cuando muera, que me doblen con latas
Rompan en saltos y piruetas –
Restallen petardos en el aire
Convoquen a payasos y acróbatas
Que mi cajón vaya sobre un burro
Enjaezado a la andaluza:
Nada a un muerto se niega
Y yo quiero por fuerza ir en burro …
Traducción: Luis María Marina
N.B.: Este poema fue enviado por Sá-Carneiro a Pessoa en carta fechada en París el 16 de febrero de 1916. Sá se suicidaría, en el Hotel de Nice, en Montmartre, dos meses después, bebiendo cinco frascos de arseniato de estricnina.









